Anoche después de un susto que nos dieron con un nuevo intento de okupas en la casa de enfrente. Mire a mis hijas descansar en su camita, y me di cuenta de algo muy bonito e importante.

De que digan lo que digan el colecho es un gusto o necesidad para toda la vida.

A veces viene y a veces va, sientes la necesidad de dormir sólo, de que tu espacio sea solo tuyo, pero, sinceramente, al que más y al que menos le gusta dormir en compañía.

No importa que sea tu hermana, tu pareja o tu animal de compañía.

Daniela colocó así la casa de las muñecas, y me hizo mucha gracia pensando en cuanto se parecía a una situación real en nuestro día a día.

Igual que con el porteo, es algo que nos sale de manera natural, así que no entiendo ese empeño en ir contra el colecho, más que en una deshumanización de las personas, al convertirse en producto y productores, no contar como lo que somos personas, con sentimientos y miles de emociones (incluso cuando dormimos).

Por que sinceramente, casi todo el mundo puede dormirse en cualquier lugar, pero no hay mejor lugar y con mayor tranquilidad, que hacerlo en compañía de las personas a las que amas.

Aunque a veces nos den patadas, aunque nos desarropen, sentir su respiración y el calor del cuerpo de la persona o animal al que quieres, no tiene comparación.

¿Pues no te casas o juntas con la persona a la que quieres y duermes con él? ¿Por qué entonces no va a ser natural que a tú bebé/hija le guste dormir contigo por temporadas?

Dime, ¿te has dado cuenta de lo precioso y natural que es el colecho?

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