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«Mi primer bebé»

Aquí donde le veis, este señorito se hace mayor de edad este año.

Y aunque voy un poco adelanta con este post, ya que aún faltan meses para su cumpleaños. Cuando se trata de decir cosas buenas, nunca es demasiado temprano.

¡Aún recuerdo todo el tiempo que pase hablándole a la barriga de mi mama, para que supiera quién le estaba esperando fuera y con cuanto amor pensaba recibirlo!

Yo tenía trece años, y igual que os puedo decir que estaba como una cabra, también os puedo contar, que me comporte como cualquier adulto que tuviera que cumplir el papel de cuidar a una persona recién llegada a este lado de la barriga; y que además para mí fue un autentico placer.

Mi mama siempre presumió de la gran ayuda que tuvo conmigo, de lo bueno que siempre ha sido él.

Recuerdo las noches en las que acompañaba a mi madre en sus despertares, para ayudarla con la preparación del biberón, a cambiar un pañal, a calmarle y dormirle… La lactancia materna no funciono en ellos, y al introducir el biberón, mi madre me regalo algo más que el título de hermana mayor o de cuidadora, me regalo tiempo con él, un espacio precioso que super apreciar.

Mi madre nos compartió su crianza, y junto a mi abuela, sentí que para mí fue un regalo.

Por aquel entonces no conocía el mundo del porteo más que por una vieja mochila nada segura de mi madre, pero no me importo cargarle en brazos durante horas. Si hubiese tenido la información que poseo ahora, ¡quizás no habría quien me lo hubiese despegado!

Siempre que estaba en casa, ser su almohada era el mayor de los placeres, y me pasaba horas con el encima leyendo o jugando a mí gameboy.

Y cuando se hizo grande y pudimos salir juntos de la mano a descubrir mundo, siempre preferí cuidarle a irme con mis amigos (aunque también lo hiciera), para disfrutar de su sonrisa y enseñarle lo que mis abuelos me habían enseñado, amar el aire puro y los paseos (aunque nos salió ratón de consola finalmente).

Espero que tú también hayas sido feliz todo el tiempo que estuviste al cargo de mis manos, yo te vi el bebé más tranquilo del mundo, y mi corazón se llenaba a reventar, como si te hubiese parido yo. La vida nos traza caminos que a veces nos separan y a veces nos unen, pero espero que con tú buen corazón y tu inocencia, esta te trate muy bien.

Porque da igual la edad que nos separe, y los gustos o las vivencias, siempre serás mi primer bebé, y siempre te querré tate.

 

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